IMG_3110PASOS PARA CONVERTIRSE EN HERMANA

Formación en nuestra Congregación es un tiempo para crecer en el amor de Dios e identificarse con la increíble misión que Dios comparte con cada uno de nosotros. Está guiada por la creencia que cuando Dios llama a una mujer a dedicarse a la vida apostólica consagrada, ella está siendo inspirada a desarrollar una relación íntima con Jesús, el Verbo Encarnado.

Afiliada – Este es el primer paso formal de relación con nuestra Congregación. Es un tiempo para un mayor diálogo y discernimiento; un tiempo para familiarizarse con nuestra misión, espiritualidad, historia y ministerios.

Pre Postulante y Postulante – Durante este tiempo entras en una relación más formal con la Congregación. Vivirás y participarás en comunidad y en ministerio por dos años. 

Novicia – (2 años) Este es un tiempo para profundizar tu relación con Jesús por medio de oración personal y comunal. Empezarás a vivir como Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado. Pasarás parte del tiempo en solitud, silencio, oración y estudio. Aprenderás sobre los votos religiosos y aumentarás tu entendimiento sobre la Vida Consagrada y el espíritu de nuestra Congregación. Por medio de estudio, te familiarizarás con la vida de nuestro Fundador, con nuestro carisma y misión. Durante el segundo participarás en nuestros ministerios.  

Profesión Anual – (5 años)Después de completar el noviciado, profesas votos de castidad, pobreza y obediencia. Estos votos son renovados anualmente por lo menos 5 años. Durante esta etapa de formación inicial continúas integrando la oración, vida en comunidad y ministerio como una CCVI.

Profesión Perpetua -Este es el momento en el que proclamas tu compromiso y haces votos de castidad, pobreza y obediencia para vivir como una Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado por el resto de tu vida.

Formación Continua – Durante toda su vida, una Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado busca profundizar su relación con Jesús, el Verbo Encarnado. Ella continúa su desarrollo espiritual, personal y profesional hacia la plenitud de su persona, llegando a ser cada vez más plenamente la persona que Dios la llama a ser.